












La discusión por el futuro del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) volvió a quedar en el centro de la agenda yerbatera. En medio de la crisis que atraviesa la actividad, representantes de Misiones cuestionaron la posibilidad de que el organismo pierda parte de sus funciones de fiscalización y que esas tareas sean trasladadas al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La propuesta fue planteada durante una reunión con representantes del Gobierno nacional y generó preocupación entre integrantes del sector productivo, que consideran que la modificación podría reducir aún más las herramientas de control sobre la cadena yerbatera.
El director de Producción del INYM, Roberto Ferreyra, cuestionó la iniciativa y advirtió sobre sus posibles consecuencias para productores y trabajadores vinculados a la actividad. Según expresó, la situación debe analizarse en un contexto en el que miles de familias dependen directamente de la producción de yerba mate.
La discusión institucional se produce mientras los productores enfrentan dificultades para sostener la rentabilidad de sus chacras.
Ferreyra señaló que existe una importante diferencia entre el precio que actualmente reciben los productores por la hoja verde y el valor que, según sus estimaciones, debería alcanzar para garantizar mejores condiciones para el sector.
Desde la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros de Misiones también reclamaron que la discusión nacional incorpore el problema del precio de la materia prima.
El subsecretario Ricardo Maciel cuestionó que la modificación de las funciones del INYM ocupe un lugar central mientras persisten dificultades para los productores y planteó la necesidad de discutir mecanismos que permitan mejorar las condiciones de pago y el valor de la hoja verde.
El conflicto institucional se suma a un escenario productivo complejo.
Durante 2025, los establecimientos de secado procesaron 889,3 millones de kilos de hoja verde, un 9,9% menos que el año anterior. La caída continuó durante 2026: en el primer semestre se procesaron 417,5 millones de kilos, un 7,2% menos que en el mismo período de 2025 y casi 26% por debajo del primer semestre de 2024.
La pérdida de rentabilidad aparece como uno de los principales problemas para los productores. A esto se suma un mercado interno con escaso crecimiento y un nivel de importaciones que, aunque disminuyó durante 2026, continúa muy por encima de los registros de 2023.
La discusión sobre la fiscalización abre ahora un nuevo capítulo en torno al rol que tendrá el Instituto Nacional de la Yerba Mate.
Desde el sector productivo y funcionarios provinciales plantean que cualquier modificación debería contemplar la situación económica de quienes producen y trabajan en las chacras.
Por su parte, desde Nación se sostiene que algunas de las regulaciones actuales generan burocracia y que la actividad necesita mayores niveles de libertad para su funcionamiento.
El Directorio del INYM deberá analizar las propuestas y avanzar con el tratamiento de los cambios planteados.
La discusión llega en un momento particularmente delicado para Misiones: menos producción, dificultades de rentabilidad, problemas de pago y preocupación entre las familias que dependen de la yerba mate.
El futuro de las funciones del INYM y el alcance de los controles sobre la cadena serán, de esta manera, uno de los principales temas de la agenda yerbatera durante las próximas semanas.